la afamada revista vogue surge en 1892, siendo fundada por el empresario americano, arthur baldwin turnure.
empezó siendo un pequeño periódico que se publicaba semanalmente, que hablaba principalmente de los problemas que aquejaban a la burguesía de ese entonces: actividades para realizar en manhattan, cenas, reuniones sociales, viajes a europa, pero sobretodo, de ropa, de las prendas que se encontraban en boga, lo ultimo, lo nuevo y lo glamuroso.

este pequeño periódico se mantenía estable y funcionando, sin embargo, no fue hasta 1905, en que el conde montrose nast, decidió comprarlo para poder expandir su mercado.
en 1916, nast tomó la arriesgada decisión de llevarse la ahora revista, a londres, a pesar de que esta ciudad se encontraba en medio de una guerra.
uno fácilmente pudiera pensar que este fue el fin de vogue, entre la guerra, la falta de compradorxs, y los recursos; no obstante, la guerra fue la razón principal por la cual la revista se mantuvo en pie.
como en cualquier guerra, se necesitaban soldados, y que mejor soldado que el ciudadano promedio dispuesto a defender el honor de su patria, por ello, los hombres de cada familia se vieron enrollados y enlistados en la situación, dejando a las mujeres solas, careciendo de diversiones y algo que les ocupara la mente.

aquí es donde entra vogue; entra como un escape, como una distracción, como una manera de decirle a las mujeres que todavía pueden ser ellas mismas y sentirse hermosas a pesar de la situación de guerra.
la revista, que antes se consideraba exclusivamente de la clase alta, se convierte en algo accesible, para la mujer trabajadora que busca proveer por sus hijos mientras su marido esta luchando; la revista la hace olvidarse de sus problemas, y al menos por unos minutos, la sumerge en este mundo lujoso y de glamour que tanto anhelaba.
al terminar la guerra, las mujeres de clase media se convirtieron en sus clientas más fieles, provocando que cada vez se fueran abriendo nuevas vogue, especiales para cada país.
el periodo de la gran depresión no simbolizo cambio alguno para la revista, al contrario, tuvo el mismo efecto que la primera guerra mundial: se vendían más ejemplares para buscar este escape.
como si de algún modo, la vogue vendiera un mundo de ensueño, tan literalmente que incluso salvador dalí llego a ilustrar una portada para la revista.

al estallar la segunda guerra mundial, paso exactamente lo mismo, nada que sorprendiera hasta este punto; simplemente comprobando más la hipótesis de que las fantasías son necesarias para conllevar la realidad torcida en la que habitamos.

que la vestidos de alta costura, los viajes a países lejanos, los trajes hechos a la medida, el champagne, y las joyas, nos dan una ilusión de bienestar, incluso si solamente vemos un anuncio en una revista.


